La experiencia de campo, la correcta interpretación del terreno y la calidad de los datos siguen siendo esenciales en cualquier estudio geotécnico. Esa fue la principal idea de la charla “Tips geotécnicos para geólogos e ingenieros”, impartida por José Marcos Villaseñor Reinó en la Escuela de Geología Profesional del ICOG, una sesión en la que condensó más de treinta años de experiencia en geotecnia, obra civil y reconocimiento del terreno.
La geotecnia dispone hoy de herramientas cada vez más potentes. Cartografía digital, modelos tridimensionales, sistemas de información geográfica, programas de cálculo, bases de datos y nuevas aplicaciones tecnológicas permiten analizar el terreno con un nivel de detalle impensable hace apenas unas décadas. Sin embargo, toda esa capacidad puede perder buena parte de su valor cuando falta algo mucho más básico: salir al campo tomar datos geológico-geotécnicos en la zona del proyecto, observar directamente los materiales y ajustar a la escala de trabajo la cartografía disponible.
Durante la charla Marcos nos mostró la importancia del trabajo del geólogo en las distintas fases de un proyecto y también en la obra. Nos mostró que, desde el inicio de un Proyecto hasta en la ejecución del mismo, en todo ese recorrido, la participación del geólogo, en gabinete y sobre todo en campo, es fundamental para la correcta definición del Proyecto y en la ejecución de este.
Ese fue el hilo conductor de la charla de José Marcos Villaseñor Reinó, Geólogo especializado en Mecánica de Suelos, Mecánica de Rocas e Ingeniería Geotécnica, aplicada en toda su trayectoria a la Obra Civil. A partir de ejemplos reales, explicó cómo las decisiones tomadas durante la ejecución de un Estudio Geológico Geotécnico condicionan las posteriores fases del proyecto u obra: desde el trazado de una infraestructura hasta el diseño de una cimentación, el sostenimiento de un túnel o la estabilidad de un talud.
Una falla mal interpretada, un paleodeslizamiento que no se detecta a tiempo, un préstamo de materiales que sobre el mapa parece excelente pero que, tras investigarlo, no responde a lo previsto, un nivel freático mal establecido o una testificación de sondeos en almacén con testigos de roca con un RQD menor del que originalmente se debería haber medido, son errores que pueden parecer menores en una primera fase. Sin embargo, cuando el proyecto avanza, pueden traducirse en rediseños, sobrecostes y soluciones más complejas de lo necesario.
Marcos insistió en que el trabajo geotécnico debe empezar en gabinete, y mucho antes de los trabajos de campo o las perforaciones. La revisión de cartografía geológica, la fotointerpretación sobre pares estereográficos de distintos vuelos (Serie B vuelo americano y otra más actuales), la información hidrogeológica y la revisión de proyectos anteriores, permiten construir una primera interpretación del terreno, pero todo este análisis de la información inicial, la tenemos que actualizar, a escala del proyecto, siempre sobre el terreno. Durante la charla recordó, por ejemplo, cómo determinadas observaciones de campo realizadas en el Estudio Informativo del AVE Madrid-Valencia permitieron detectar paleodeslizamientos, y otros condicionantes geológicos que permitieron anticipar riesgos y modificaron el trazado.
Especial atención dedicó a la fotointerpretación y a la comparación entre vuelos históricos e imágenes actuales. Este contraste permite identificar antiguos cauces, movimientos del terreno, dolinas, rellenos antrópicos o transformaciones del paisaje que hoy pueden pasar inadvertidas. La tecnología ayuda a localizar indicios, pero es la observación geológica la que permite interpretarlos correctamente.
Otro de los mensajes más relevantes de la sesión fue la necesidad de desconfiar de los datos cuando no conocemos bien su origen. Un valor de cohesión, un ángulo de rozamiento, un módulo de deformación o un RQD no deben aceptarse simplemente porque aparezcan en un informe. Hay que saber cómo se obtuvieron, en qué condiciones y si representan realmente al material estudiado.
De ahí la importancia de supervisar las campañas geotécnicas y realizar la testificación de los sondeos a pie de máquina. En roca, por ejemplo, el traslado de las cajas de testigos puede generar nuevas fracturas y reducir artificialmente el RQD. Si ese dato se utiliza sin comprobarlo, el macizo puede clasificarse como peor de lo que realmente es y terminar justificando soluciones de sostenimiento más pesadas, con el consecuente incremento de los costes en obra. Para Marcos, una buena caracterización geotécnica no sirve únicamente para aumentar la seguridad, sino también para reducir incertidumbres y evitar sobredimensionamientos innecesarios.
El agua ocupó igualmente un lugar central. “El agua es el problema de la obra”, recordó durante la sesión. El nivel freático, la permeabilidad, la erosión, el hinchamiento de determinados materiales o la agresividad química pueden condicionar de forma decisiva una infraestructura. Por eso, una única medida puntual durante el sondeo no siempre resulta suficiente y conviene realizar seguimientos posteriores de piezómetros y puntos de agua inventariados para definir el nivel freático a efectos de cálculo.
La charla abordó también una distinción esencial: una unidad geológica no es necesariamente una unidad geotécnica. Un mismo depósito puede contener materiales granulares y cohesivos con comportamientos geotécnicos distintos,. Asimismo, las formaciones rocosas presentan diferentes grados de meteorización, y por tanto diferentes características geotécnicas. La geotecnia obliga, por tanto, a ir más allá de la descripción geológica y determinar cómo va a comportarse realmente el terreno ante las cargas, excavaciones o modificaciones introducidas por la obra.
En la parte final de la sesión, Marcos compartió además varias comprobaciones prácticas para evaluar la calidad de los ensayos. Entre ellas, analizar la presión de preconsolidación en ensayos edométricos para comprobar si la muestra es coherente con la historia de tensiones del terreno, o revisar en los ensayos presiométricos que los módulos se hayan obtenido dentro de la rama elástica y no cuando el material ya ha entrado en deformación plástica, o como deducir la Presión Limite en el ensayo para que sea representativa del material ensayado.
Todo ello conduce a una misma conclusión:
- La buena geotecnia depende tanto de la tecnología como del criterio profesional. Los programas calculan.
- Los modelos se construyen con los parámetros deducidos en base a la toma y el análisis de estos, por nosotros. los geólogos.
- Las herramientas digitales nos permiten optimizar nuestro trabajo, que es fundamental para el éxito tanto del proyecto como de la obra.
La grabación completa de “Tips geotécnicos para geólogos e ingenieros” está disponible en los canales del ICOG. Una sesión especialmente recomendable para profesionales y estudiantes de geología aplicada, geotecnia, obra civil e ingeniería que quieran conocer, desde una perspectiva práctica, cómo se toman decisiones sobre el terreno y por qué la experiencia de campo sigue siendo insustituible.