LOGROÑO, 15 de octubre de 2026 — Este pasado sábado tuvo lugar en Santo Domingo de la Calzada (La Rioja), una charla divulgativa, impartida por la Geóloga Ana Belén Quintanar Soto (Delegada del ICOG en La Rioja)
En la charla se expuso la riqueza, estado y protección de las reservas hídricas subterráneas de La Rioja, centrándose en el acuífero aluvial del río Oja, un sistema hidrogeológico clave para esta región de la Rioja Alta, que ejemplifica tanto el potencial como los desafíos ambientales a los que se enfrentan estos recursos insustituibles.
¿Qué es un acuífero y cómo se distribuyen en La Rioja?
Durante el encuentro se comenzó explicando el concepto fundamental de acuífero y tipos de acuíferos. Se destacó su papel invisible pero esencial dentro del ciclo hidrológico, actuando como reservas naturales de agua dulce que sostienen ecosistemas, abastecen a poblaciones y nutren la agricultura local.
En el repaso por la geografía hidrogeológica de La Rioja, se detallaron los diferentes tipos de acuíferos presentes en el territorio y su localización:
- Acuíferos aluviales: Ubicados a lo largo de las terrazas de los ríos Ebro, Oja, Tirón, Najerilla, Iregua, Leza, Cidacos y Alhama. Caracterizados por gravas y arenas muy permeables, son de recarga rápida pero altamente vulnerables a la contaminación superficial.
- Acuíferos detríticos y carbonatados: Situados en zonas de la Sierra (como las calizas de la Demanda o Cameros o Sierra de Cantabria), que almacenan agua a mayor profundidad mediante sistemas kársticos o fisurados.
El aluvial del río Oja: Un modelo de referencia
El núcleo de la charla se centró en el acuífero aluvial del río Oja. Se detalló cómo las infiltraciones de las precipitaciones en la Sierra de la Demanda y las pérdidas de caudal del propio río Oja alimentan este depósito subterráneo, permitiendo abastecer a numerosas poblaciones y zonas agrícolas de la comarca de Santo Domingo de la Calzada.
Amenazas principales y control para su conservación
La exposición no obvió los graves riesgos que amenazan el futuro de estas reservas hídricas, y que son fundamentalmente la contaminación por nitratos (por el uso intensivo de fertilizantes agrícolas e efluentes ganaderos) que compromete la potabilidad del agua; y la sobreexplotación (la extracción excesiva de agua para riego y consumo humano, especialmente en períodos de sequía, puede reducir los niveles piezométricos).
Para garantizar su buena conservación, Ana Belén Quintanar enfatizó la necesidad de reforzar el control e implantar medidas de gestión sostenible: monitoreo continuo, buenas prácticas agrícolas y protección de zonas de recarga.
La charla concluyó con un llamamiento a la concienciación colectiva, recordando que la protección de las aguas subterráneas es un reto compartido que requiere la implicación de administraciones, sector primario y ciudadanía, para lo cual es necesario conocer este patrimonio hídrico, de cuyo estudio se encarga el colectivo de Geólogos y Geólogas.